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AÑO 2017

OCTUBRE • NOVIEMBRE • DICIEMBRE

Artículo Original

DATOS DE CONTACTO

Dr. Joan Deus

Departamento de Psicología Clínica y de la Salud. Facultad de Psicología. Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Edificio B. 08193 Bellaterra. Barcelona.

Recibido: 22/05/2017
Aceptado: 11/07/2017

Declaración de Conflicto de intereses: Los autores responsables del presente manuscrito, declaran que este artículo ni se ha enviado ni publicado anteriormente en ninguna otra revista científica ni nacional ni internacional, y que no se objetiva ningún aspecto que pudiese ser conflicto de interés.

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Personality traits and perception of pain in fibromyalgia: A pilot study of cases and controls

B. Hermoso1, A. García-Fontanals2, S. García-Blanco3, Poca3, F. García-Fructuoso3, T. Gutiérrez4,
M. López-Ruiz4, M. Gomà-i-Freixanet4, R. Raich4, J. Deus1,4

1. Department of Psychiatry and Clinical Psychology, Fundación Jiménez Díaz Hospital, Autonoma University of Madrid, (UAM), Spain.

1Servicio de Psicología Médica. Centro de Ginecología y Obstetricia, CGO-Psicologia, Mataró, Barcelona.  2Benito Menni Complex Assistencial en Salut Mental, Sant Boi de Llobregat, España. 3Servicio de Reumatología. Instituto Ferran de Reunatología (IFR). 4Departamento de Psicología Clínica y de la Salud. Facultad de Psicología. Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

Resumen

Mediante el presente estudio se pretende evaluar la influencia de los rasgos de personalidad en el grado y tipología de dolor referido. Muestra: 80 participantes, todas ellas mujeres de edades comprendidas entre los 31 y los 63 años de edad, divididas en dos grupos, grupo Fibromialgia (FM) y grupo control. Material y método: Se administró el Cuestionario de Impacto de la Fibromialgia (FIQ) para evaluar el impacto de la FM,  el Inventario de Temperamento y Carácter – Revisado de Cloninger (TCI-R) para evaluar las dimensiones de la personalidad y el Cuestionario del Dolor de McGill (MPQ) para la evaluación de la percepción de dolor inducido mecánicamente. Resultados: Se observan diferencias entre el grupo FM y el grupo control en la valoración del dolor y en las dimensiones Búsqueda de novedad (BN), Evitación del daño (ED) y Autodirección (AD). Además, se constata que las dimensiones de la personalidad ED (p = 0,00) y Cooperación (COOP) (p = 0,12) correlacionan significativamente con la percepción de dolor en el grupo FM. CONCLUSIONES. Se objetiva que existen diferencias en los rasgos de personalidad y percepción de dolor inducido entre FM y el grupo control y, aunque no explica el total de la varianza, se halla que los rasgos  de  personalidad  ED y COOP permiten predecir el nivel y tipología de dolor referido con una varianza total explicada del 21%.

Palabras clave: Fibromialgia,  Rasgos de personalidad, Percepción de dolor, TCI-R, MPQ.

Abstract

Through the present study is intended to evaluate the influence of personality traits on the level and type of reported. Sample: 80 participants, all women aged between 31 and 63 years old, divided into two groups, Fibromyalgia group (FM) and control group. Material and method: The Fibromyalgia Questionnaire Impact (FIQ) was administered to assess the impact of Fibromyalgia, Temperament-Character Inventory Revised (TCI-R) to assess personality dimensions and McGill Pain Questionnaire (MPQ) for the evaluation for assessment and perception of mechanically induced pain. Results: Are observed some differences between the FM group and the control group in the assessment of pain and dimensions Novelty Seeking (NS), Harm Avoidance (HA) and Self-Direction (SD). In addition, it is found that dimensions HA (p = 0.00) and Cooperation (COOP)  (p = 0.12) correlate significantly with the perception of pain in the FM group. CONCLUSIONS. It is found that there are differences in personality traits and perception of pain between the FM group and the control group. In the same way, although does not explain all of the variance, it is found that personality traits HA and COOP predict the level and type of pain reported with a percentage of explained total variance of a 21%.

Key words: Fibromyalgia, personality traits, perception of pain, TCI-R, MPQ.

INTRODUCCIÓN

La Fibromialgia (FM) es un problema de salud reconocido como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 1992 (ICD-10: código M79.0). Este síndrome se caracteriza por la presencia de dolor músculo-esquelético generalizado y diagnosticado a través de unos criterios clínicos establecidos (Wolfe et al., 2010). La FM se define por una historia de dolor difuso de más de 3 meses de evolución, de forma continua, en los cuatro cuadrantes corporales. El dolor se intensifica y localiza mediante  presión digital, en al menos, 11 de los 18 puntos sensibles que corresponden a las regiones corporales con un umbral más bajo al dolor (Wolfe, Smythe, Yunus, Bennet, Bombardier y Goldenberg, 1990; Wolfe et al., 2010). Constituye uno de los trastornos de dolor crónico generalizado más frecuentes en la población, así como uno de los problemas sanitarios más actuales en los países en desarrollo. Provoca dolores que pueden llegar a ser invalidantes y afecta a la esfera biológica y social de los pacientes (Collado et al., 2002, 2014). El dolor músculo-esquelético es el síntoma principal, aunque no es el único y los pacientes con FM suelen mostrar otra sintomatología como alteraciones del sueño, fatiga, cefaleas, parestesias, rigidez, depresión, ansiedad, quejas subjetivas de déficits atencionales y problemas de memoria (Lledó, Pastor y López-Roig, 2012; García-Blanco et al., 2013). Los factores psicológicos (Yunus, Ahles, Aldag y Masi, 1991; García-Fontanals et al., 2016), actualmente, tienen un papel modulador de la respuesta terapéutica y percepción del dolor.

La prevalencia estimada de la FM, en la población general, se sitúa entre el 2 y el 5% (Wolfe et al., 1990; Wolfe, Brähler, Hinz y Häuser, 2013; Sumpton y Moulin, 2014). España se encuentra dentro de los porcentajes de prevalencia más altos de Europa (2-4%) (Mas, Valverde y Ribas, 2008; Rivera et al.; 2006), frente a Francia e Italia que poseen los porcentajes más bajos (1%) (Branco, Bannwarth, Failde, Abelló, Blotman y Spaeth, 2010). Según el sexo se observan grandes diferencias, siendo la prevalencia de un 4,2% para el sexo femenino y 0,2% para el sexo masculino (Valverde et al., 2000) y con una relación de 9:1 a favor del sexo femenino (Staud, 2009). Puede afectar a la población infantil y juvenil, aunque en ellos la mayor prevalencia en la población femenina no es tan acusada (Reid, Lang y McGrath, 1997). En cuanto a la edad, el pico de prevalencia se sitúa entre los 30-55 años,  siendo infrecuente antes de los 40 años y en personas que superan los 80 años de edad (Sumpton y Moulin, 2014).

Su etiología es aún desconocida, si bien se postulan causas relacionadas con la modulación central y/o periférica del dolor, caracterizadas por un menor umbral en la detección de estímulos potencialmente dolorosos y un estado de sensibilización e hiper-excitabilidad central (Russell, Vaeroy, Javoers y Nyberg, 1992; Deus et al., 2006; MSPSI, 2011), con  trastornos del sueño (Moldofsky, 1989; Sumpton y Moulin, 2014) y alteraciones neuroendocrinas (Adler, Kinsley, Hurwitz, Mossey y Goldenberg, 1999; Sumpton y Moulin, 2014). Hay un consenso en que las causas neurológicas explican su etiología centrada en tres teorías: hiperactividad de la matriz neural del dolor, fallo en el sistema endógeno del dolor y alteración en el procesamiento sensorial central (Deus, 2009; Pujol et al., 2014; Walitt, Ceko, Garcely y Gracely, 2016; Deus, Soler, Pelayo y Vidal, 2017).

Diferentes estudios proponen que la personalidad puede influir en la manifestación clínica de la FM y también en la manera en la que se percibe el dolor. Se puede entender por rasgos de personalidad aquellos “patrones de conducta profundamente arraigados, que incluyen el modo de relacionarse, percibir y pensar sobre el medio ambiente y sobre nosotros mismos, que se exhiben en una amplia gama de contextos sociales y personales” (American Psychiatric Association).  Estos patrones de conducta pertenecerían a la dimensión cognitivo-evaluativa de la teoría de la compuerta (Melzack y Wall, 1965). Según ésta, la dimensión directamente afectada por los rasgos de personalidad modificaría las otras dos dimensiones de la experiencia dolorosa: la dimensión sensorial-discriminativa y la motivacional-afectiva. Por ello, se podría asegurar que la personalidad parece tener un peso importante sobre la conducta. Así, se les puede considerar como  factores moduladores de la adaptación al dolor de las personas con FM y/o dolor crónico. Autores como Blumer y Heilbronn (1981) o Engel (1959), identificaron posibles patrones o perfiles de personalidad característicos en personas con FM o dolor crónico. Éstos proponían unos rasgos comunes, a los cuales denominaban personalidad propensa al dolor, caracterizada por metas muy altas, perfeccionismo, altruismo, falta de asertividad, alexitimia, frustración, incapacidad para relajarse y disfrutar de la vida, negación de los conflictos emocionales e interpersonales, baja autoestima y necesidad excesiva de reconocimiento y aceptación social. Pese a estos primeros resultados, no se han encontrado evidencias que permitan demostrar de manera concluyente la existencia de este “tipo de personalidad” solo en la FM (Aghari y Nicolas, 1999), considerándose el término de personalidad del dolor crónico (Gustin, 2011). Ante la incapacidad de evidenciar la función causal de los rasgos de personalidad sobre el dolor, surge la hipótesis de que los factores de personalidad pueden influir sobre la capacidad de ajuste al dolor, de manera que las personas que presentan rasgos de personalidad más pesimistas, ansiosos, inestables emocionalmente, excesivamente preocupados e introvertidos, pueden percibir como más intenso el dolor que sienten (Esteve y Ramírez, 2003; Torres et al., 2013; García-Fontanals et al., 2016). Estudios recientes muestran una posible asociación de la FM con patrones de comportamientos (Laire, Rodríguez y Rodríguez, 2012), donde los resultados muestran puntuaciones significativamente altas en 4 de los 16 factores de personalidad: Dominancia, Sensibilidad, Autosuficiencia y Tensión. Finalmente, otros estudios han demostrado un perfil de personalidad en FM caracterizado por elevada ansiedad y baja impulsividad y autodirección (García-Fontanals et al., 2014). Algunos autores hacen alusión, también, a un patrón de conducta Tipo F como un complejo “emoción-acción” caracterizado por un estado de generalizada activación en un intento de superadaptarse a un entorno carente de retroalimentación (Mingote y Arigita, 2000).

En este contexto, se plantea evaluar la influencia de los rasgos de personalidad en el nivel de dolor referido al ser inducido mecánicamente. Específicamente, relacionar los niveles de dolor referido con las puntuaciones obtenidas en las distintas dimensiones de la personalidad según modelo psicobiológico de Cloninger y establecer la posible capacidad predictiva de los rasgos de personalidad sobre la tipología de dolor y su intensidad. Se presupone que la Evitación del daño (dimensión temperamental)  y la Autodirección (dimensión caracterial) pueden predecir la percepción de dolor informada.

MÉTODO

Participantes

La muestra es de 42 participantes, en su totalidad mujeres diagnosticadas de FM con edades comprendidas entre los 32 y los 63 años de edad (M=47.10; DE=7.98), procedentes del Institut Ferrán de Reumatología (IFR). Con el objetivo de regular la fiabilidad y la validez de la investigación, se establecieron como criterios de exclusión posibles causas de FM secundaria o asociada a otras enfermedades reumatológicas, Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), historia de trastorno psicótico o abuso de sustancias, diagnóstico de trastorno de la personalidad del cluster A o B e historia de dolor neuropático. El total de la muestra de pacientes diagnosticadas de FM cumplieron los  criterios de inclusión, en tanto que cumplían los criterios diagnósticos de la American College of Rheumatology (ACR) tipificados en el manual de Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) con el código M79.0 y por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP)  clasificada con el código X33.X8a. El grupo control se compuso de una muestra de 38 mujeres voluntarias sanas, no consanguíneas y usuarias de un centro de salud, con edades comprendidas entre los 31 y los 62 años (M = 44,37; DE = 6,30). Como criterios de inclusión se establecieron la ausencia de historia clínica de afección reumatológica, ausencia de algún tipo de dolencia física o funcional, de la que se pudieran desprender síntomas a nivel orgánico que generaran dolor de manera continuada y ausencia de historia de alteración neurológica y psicopatológica conocida. Se instó a todos los participantes a firmar el consentimiento informado por escrito, aceptando las condiciones del estudio, el cual fue aprobado por el comité ético local en concomitancia con la Declaración de Helsinki. Como se observa en la tabla I, no hay diferencias significativas entre ambos grupos en referencia a la edad (t(78) = -1,685; p = 0,096) o el nivel de escolarización (t(78) =1.008; p = 0,317).

En cuanto a las características de la muestra de FM, se observa que la media de puntos sensibles se establece en 15,9 (+ 1,97) y el tiempo medio en meses, desde el diagnóstico de la enfermedad, es de 85,9 (+55,3). Los síntomas referidos son cansancio al levantarse (88,1%), sueño poco reparador (85,7%), sueño fragmentado (71,4%), fatiga general (97,6%), rigidez matutina (88,1%), rigidez post-reposo (69%), tumefacción subjetiva (85,7%), parestesias (90,5%), cefaleas (78,6%), síntomas de síndrome de colon irritable (50%), sintomatología de alteración afectiva subjetiva (71,4%), síntomas de ansiedad subjetivos (81%), dificultades subjetivas de atención y concentración (83,3%) y quejas subjetivas de pérdida de memoria (88,1%). Durante el protocolo de exploración, el 85,7% de las participantes con FM recibe tratamiento farmacológico, el 76,2% antidepresivos, el 50% ansiolíticos, el 14,3% hipnóticos, el 23,8% anticomiciales, el 69% antiinflamatorios y el 54,8% antiálgicos (Tabla II).

Tabla I. Estadísticos descriptivos de las variables sociodemográficas.
Tabla II. Características clínicas de los pacientes con Fibromialgia.

Instrumentos de evaluación

Se empleó el Cuestionario de Impacto de la Fibromialgia (FIQ; Burckhardt, Clark y Bennet, 1991), administrando la adaptación española (Monterde, Salvat, Montull y Fernández-Ballart, 2004). Instrumento psicométrico muy empleado para conocer la repercusión que tienen los síntomas de FM sobre el paciente y como interfieren en su vida en general. Conformado por un total de 10 ítems, valorados según una escala tipo Likert (0-10) que evalúan el impacto de la enfermedad en la capacidad física del sujeto, la interferencia en su trabajo habitual, así como aspectos subjetivos relacionados con el cuadro clínico de la FM (rigidez, fatiga y cansancio). La puntuación total de la prueba se encuentra entre 0-100, donde 0 representa una capacidad funcional y calidad de vida más elevadas y 100 deterioro máximo. El valor del coeficiente de correlación intraclase del S-FIQ total es de 0.81.

Para evaluar las diferencias en función de los rasgos de personalidad, se empleó el Inventario de Temperamento y Carácter-Revisado de Cloninger (TCI-R) (Cloninger y cols., 1994), administrando la versión española (Gutiérrez-Zotes et al., 2004). Este instrumento está compuesto de 240 ítems, valorados en un escala tipo Likert de 5 puntos, de los cuales 5 conforman la escala de validez, 35 miden búsqueda de sensaciones, 33 ítems proporcionan información relativa a evitación de daño, 30 ítems para dependencia de recompensa, 35 de persistencia, 40 sobre autodirección, 36 cooperación y 26 ítems para autotrascendencia. Dichas escalas permiten evaluar cuatro dimensiones temperamentales y tres de carácter. Tres de las cuatro dimensiones de temperamento permiten definir 8 perfiles de personalidad. La adaptación española del TCI-R muestra una consistencia interna satisfactoria en todas las dimensiones (α de Cronbach superior a 0.77).

Para la evaluación de aspectos cuantitativos y cualitativos del dolor se administró el Cuestionario del Dolor de McGill (Melzack, 1975) en su adaptación española (Lázaro et al., 2001). Cuestionario autoadministrado que evalúa el umbral o intensidad del dolor mediante 64 descriptores de dolor organizados en 19 subclases. La puntuaciones de cada clase se agrupan, obteniendo puntuaciones en 4 subescalas: sensorial, emocional, visceral y miscelánea. La consistencia ordinal muestra resultados satisfactorios (rs> 0,9).

Procedimiento

El presente estudio transversal tiene un diseño correlacional. Se solicitó a cada participante un consentimiento informado a cada participante y se aseguró la confidencialidad de los datos. Tras obtener la autorización, se citó a los participantes en el Servicio de Resonancia Magnética del Hospital del Mar-Parc Salut Mar para proceder a la evaluación con una duración aproximada de 90 minutos, asegurando la comprensión de las preguntas y la correcta cumplimentación de los instrumentos. El dolor se valoró subjetivamente tras ser inducido mecánicamente mediante presión en la parte central de la uña del dedo pulgar de la mano dominante a 4 kg/cm2 de peso según el procedimiento descrito en un estudio previo (Deus et al., 2006).

Análisis de datos

Para el tratamiento de datos, se realizó un análisis de medias para describir la incidencia de cada una de las variables estudiadas. Además, se implementaron distintos análisis con la t-Student para estudiar las diferencias entre grupos para las dimensiones de personalidad y el nivel referido de dolor, mecánicamente inducido, con el MPQ. Se efectuó un análisis de correlación de Pearson entre las dimensiones del TCI-R y las dimensiones del MPQ, estableciendo un nivel de significación estadística de p < 0,05. Se ha efectuado un análisis de regresión lineal, entre las dimensiones del TCI-R y la puntuación total del MPQ, para observar el peso predictor de las variables de estudio sobre la percepción subjetiva de dolor inducido mecánicamente. Los análisis fueron realizados con la versión 23.0 para Windows del paquete estadístico SPSS.

RESULTADOS

En el ámbito de percepción de dolor, los participantes refieren puntuaciones diferentes en función del grupo al que pertenecen. Los participantes con diagnóstico de FM son los que obtienen puntuaciones más altas, lo que indica mayor intensidad de dolor y síntomas asociados (Tabla III).

Respecto a las dimensiones de personalidad, existen diferencias en las variables Búsqueda de Novedad (BN) (t = -3,12; p = 0,03), Evitación del daño (ED) (t = – 8.752; p = 0,00) y Autodirección (AD) (t = 2,71; p = 0,02). Para estas variables se obtienen magnitudes de tamaño del efecto grande. Concretamente, se encuentra que el grupo FM puntúa más alto en ED frente al grupo control que puntúa más alto en factores como BN y AD (Tabla III).

Tabla III. Comparación de medias entre el grupo control y el grupo FM para el MPQ y las dimensiones del TCI-R.

No existen relaciones significativas entre las distintas dimensiones del factor BN y cada una de las dimensiones del MPQ para ninguno de los dos grupos (Tabla IV). Referente a la dimensión EV, ésta correlaciona con las distintas medidas del MPQ para el grupo de FM, no siendo así para el grupo control. Concretamente, se hallan correlaciones de intensidad moderada para la EVA e Índice intensidad del dolor inducido mecánicamente. Entre las distintas dimensiones de este factor, se observan correlaciones moderadas entre Ansiedad anticipatoria y el Índice de intensidad del dolor. También se encuentra correlación moderada inversa entre la dimensión Temor a lo incierto y el Índice de intensidad de dolor. Además, la dimensión Fatigabilidad correlaciona de manera inversa e intensidad moderada con las variables EVA e Índice de intensidad del dolor (Tabla V).

Tabla IV. Relación entre las distintas dimensiones del rasgo temperamental. Búsqueda de novedades y el dolor informado e inducido mecánicamente.
Tabla V. Relación entre las distintas dimensiones del rasgo temperamental. Evitación del daño y el dolor informado.

La dimensión de carácter AD no se correlaciona con ninguno de los distintos componentes del MPQ para el grupo control. En cambio, en el grupo de FM se observa que el Índice de intensidad del dolor mantiene correlaciones moderadas inversas con la AD y con los subrasgos Determinación, Autoeficacia y Autoaceptación. De forma equivalente, la dimensión Evaluación analógica del dolor mantiene correlaciones moderadas significativas a nivel estadístico con estas variables (Determinación, Autoeficacia y Autoaceptación) y también con Hábitos congruentes (Tabla VI).

Respecto a la capacidad predictiva de los rasgos de personalidad sobre la intensidad de dolor subjetivo percibido inducido mecánicamente, se constata que del análisis de regresión solamente la dimensión de temperamento ED y la dimensión de carácter COOP permiten predecir el nivel y tipología de dolor referido inducido con un porcentaje de varianza total explicada del 21,10% (Tabla VII).

Tabla VI. Relación entre las distintas dimensiones del raso caracterial de autodirección y el dolor informado.
TablA VII. Capacidad predictiva de las distintas dimensiones de la personalidad sobre la percepción de la intensidad de dolor inducido en pacientes FM.

DISCUSIÓN

En el presente estudio se proponía evaluar la influencia de los rasgos de personalidad en el nivel de dolor subjetivo percibido. Para ello, se evaluó  una muestra de 80 participantes, pacientes con FM y grupo control. En la comparación de los rasgos de personalidad y las características cuantitativas y cualitativas del dolor entre ambos grupos de estudio, aparecen diferencias significativas para los aspectos medidos por el  MPQ. Se observa que los pacientes con FM muestran mayores puntuaciones en todas las variables que miden intensidad de dolor. Estos resultados podrían responder a la etiología causal del mismo que, pese a no existir causas conocidas justificadas, se postula que podría verse afectada la percepción del dolor. La afectación de la modulación del dolor estaría relaciona con un umbral menor en la detección de estímulos potencialmente dolorosos y un estado de sensibilización e hiper-excitabilidad central (MSPSI, 2011; Russell, Vaeroy, Javoers y Nyberg, 1992) que explicaría las diferencias entre ambos grupos.

Adicionalmente, se ha planteado analizar la correlación entre las distintas dimensiones de la personalidad y el nivel de dolor inducido informado, diferenciando entre grupos. En este caso, se hallan correlaciones significativas entre estas variables y las características cualitativas y cuantitativas del dolor. Así, se observan altas puntuaciones en Evitación del daño y bajas en Autodirección en la FM, como ya señalaban la mayoría de estudios anteriores al respecto (Gencay-Can y Can, 2011; Lundberg, Anderberg y Gerdle, 2009; García-Fontanals et al., 2016). De este modo, el perfil de personalidad en el dolor crónico, entre ellos la FM, vendría definido por una alta Evitación del daño, que sugiere altos niveles de ansiedad, y una baja Autodirección, que sugiere baja capacidad de autocontrol. Es sabido que la intensidad del dolor está relacionada con variables de ansiedad (Lledó, Pastor y López, 2012) y la teoría de la compuerta. Las emociones provocarían la apertura de una puerta que deja paso al dolor, relacionando la escala EVA tanto con la percepción de dolor espontáneo e inducido, como con la presencia de alteración afectiva, habitualmente, de tipo distímico. Es decir, emociones como depresión o ansiedad aumentan la percepción del dolor (Alonso, Tirado, van der Hofstat, Rodríguez-Marín, 2014). También se observa la influencia de rasgos de personalidad de la dimensión caracterial Autodirección (Determinación, Autoaceptación y Autoeficacia) para el grupo FM, la cual se relaciona con la probabilidad del desarrollo psicopatológico (García-Fontanals et al., 2017). El dolor influye en todas las esferas de la vida (Collado et al., 2002) por tanto es esperable que existan rasgos de la personalidad, que pese a ser estables, se vean afectadas y éste puede ser uno de los signos de la afección, repercutiendo de manera negativa sobre los mismos.

En relación a la capacidad predictiva de los rasgos de la personalidad sobre la intensidad de dolor subjetiva inducida, los resultados muestran que los mejores predictores de ésta son la Evitación del daño y la Cooperación, los cuales permiten predecir el nivel y tipología de dolor referido con un porcentaje de varianza total explicada de un 21%. La dimensión Evitación del Daño obedece, de algún modo, a rasgos temperamentales (innatos) ansiosos, en tanto que la dimensión Cooperación mide aspectos del carácter (aprendidos) relacionados con la capacidad de adaptación. Los sujetos cooperativos se caracterizan por ser socialmente tolerantes, útiles, compasivos y empáticos (Mateos y De la Gándara, 2001). Hay que remarcar que un importante porcentaje de los pacientes con FM muestran un perfil temperamental del Cluster C tipo obsesivo-compulsivo, que no llega a ser un trastorno de la personalidad sintomático si la dimensión carácter, que implica adaptación, es elevada (García-Fontanals et al., 2017). Ello concuerda con el postulado de Mingote (2000) que establece el “Patrón de conducta tipo F” para definir este conjunto de rasgos en los pacientes con FM. Siguiendo estas premisas, se podría hablar de la capacidad predictiva de estas dimensiones, en tanto que a mayores niveles de ansiedad (Evitación del Riesgo) y menor adaptación (Cooperación) mayor percepción de dolor. Se constata, pues, que la dimensión que permite predecir el grado de percepción subjetiva de dolor inducido es, principalmente, la Cooperación, implicada en el mantenimiento y la exacerbación de la enfermedad.

La principal limitación de este estudio es el tamaño muestral. En este sentido, no se puede hablar en términos de extrapolación de datos a una población en concreto, por lo reducida y localizada de la muestra. Además, por lo reducido del tamaño muestral, no se ha considerado la posibilidad de establecer límites en los niveles de afección de la población FM que permita excluir a los participantes que presenten menores síntomas o menor intensidad de dolor. Una muestra mayor permitiría hacer subgrupos en relación a la percepción de dolor. Para líneas futuras de investigación, sería necesario partir de una muestra más amplia y controlar aspectos como la sintomatología asociada, niveles de dolor, auto eficacia percibida y calidad de vida informada.

En conclusión, el presente estudio pretende entender este problemas de salud desde otros enfoques (multicasusales, biopsicosociales, etc.) proporcionando una mejor comprensión de la FM y aportando información de utilidad clínica, para que desde la psicología se contribuya con un tratamiento más eficaz a la mejora de la calidad de vida de pacientes con FM.

AGRADECIMIENTOS

El presente manuscrito ha sido apoyado por el Plan Nacional I+D+I (PSI2014-53524-P) del Ministerio de Educación y Ciencia de España. El Dr. Joan Deus pertenece al Grupo de Investigación SGR2014-1673 de l’Agència de Gestió d’Ajuts Universitaris i de Recerca de la Generalitat de Catalunya.

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