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AÑO 2017

OCTUBRE • NOVIEMBRE • DICIEMBRE

Editorial

J.M. Farré

Editor

BIBLIOGRAFÍA

  1. Calderón J, González M. (2016) Psiquiatría de Enlace y Medicina Psicosomática. Ed. Mediterráneo. Santiago de Chile.
  2. Valdés M. (2000) Psicbiologia de los síntomas psicosomáticos.Ed. Masson. Barcelona.
  3. Ruiz Doblado S. Psiquiatría de Enlace: la otra mitad de la medicina Ed. Aran.Barcelona.
  4. Gómez Reino I. (2008) Aspectos psiquiátricos y psicológicos de los pacientes médico- quirúrgicos. Fundación Cabaleiro Goás. Ourense.
  5. Valdés M. (2016) El Estrés. Desde la biología hasta la Clínica. Ed. Siglantana. Barcelona.
  6. Levenson JL. (2006) Tratado de Medicina Psicosomática. Ed. Ares Médica. Barcelona.
  7. Lobo A, Saz P, Sarasola A, Bulbena A, de Pablo J, Farré JM,  et al. Spanish Perspective to enlarge a Small Speciality:The National Research Network for Liaison Psychiatry and Psychosomatics. Psychosomatics 2007;48(1):46-53.
  8. Lobo A, (2017). The contribution of epidemiology to the field of Psychosomatic Psychiatry . Spetial Lecture Congreso EAPM . Barcelona.
  9. Bykov KM, Kurtsin IT. (1968) Patología Córticovisceral. Ed. Atlante. Madrid.
  10. Colodrón A. (1966). La Medicina Córticovisceral.Ed Península.Barcelona.
  11. Colodrón A, (1969). La acción humana. Ed. Península.Barcelona.
  12. Von Bertalanffy L. (1968) La Teoría Generai de Sistemas.Fondo de Cultura Económica. México.
  13. Valdés M, de Pablo J, Campos R,Farré JM, Girón M. et al. El proyecto multinacional europeo y multicéntrico español de mejora de calidad asistencial en Psiquiatría de Enlace en el Hospital General:el perfil clínico en España.Medicina Clínica 2000;115(18):690-694.
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FROM THE MOLECULAR TO THE SYMBOLIC

Nos hemos propuesto destacar en esta Editorial un libro en castellano que desde Chile han coordinado Jorge Calderón y Matías González, psiquiatras que laboran en la Unidad de Psiquiatría de Enlace y Medicina Psicosomática de la prestigiosa Pontificia Universidad Católica de Chile.A destacar que cuentan entre los colaboradores con profesionales europeos, la gran mayoría españoles 1. Una monografía que sigue una tradición marcada por otros textos de prestigio publicados en dicho idioma2-5), amén del ilustre precedente que marcó la traducción del monumental “Tratado….” de Levenson6, sin obviar el peso de la obra de Lobo, a la que debemos gran parte de nuestras inquietudes y conocimientos7,8.

La Medicina Psicosomática (MPM) está en un proceso de evolución permanente. Desde la acuñación del término por Félix Deutch en 1922 hemos recorrido un largo camino: el modelo corticovisceral de Bykov9 introducido en España por Colodrón10,11,claramente basado en el condicionamiento pavloviano, con experimentos rigurosos que mostraban la interacción entre cerebro-periferia y ambiente externo, fue esencial para comprender la unidad orgánica con un córtex que analiza y sintetiza; sirvió para empezar a comprender los mecanismos neuroquímicos por los que discurrían los caminos patológicos, pero también cómo reactivo ante el dualismo qe presuponía el término “psicosomático “.Casi en paralelo, Von Bertalanffy, propuso el constructo de la Teoría General de Sistemas12 en el que definió el organismo como un sistema abierto, jerarquizado en niveles de complejidad variable,que intercambia materia, energía e información con el marco ambiental, para transformarse constantemente. El mantenimiento del orden sistémico es considerado como dependiente de la información que circula por él para que cada elemento sepa a que atenerse en relación con los demás y con el conjunto del sistema.Un marco conceptual que ha hecho posible el desarrollo exponencial de la investigación biológica en la génesis y desarrollo de las conductas adaptativas.Todo, hasta que Engel y Lipowsky nos regalaron la Medicina Conductual (MC) y la Psiquiatría de Enlace (PE). Hasta hoy,la MC ha puesto en marcha nuevas aplicaciones cognitivo- conductuales para el tratamiento integrado de las diversas patologías médicas, basándose en los elementos conductuales que subyacen en cualquier respuesta somática.A su vez, la PE ha multiplicado su actividad asistencial y de investigación, dada la elevada comorbilidad psiquiátrica de los trastornos médicos y quirúrgicos13 hasta convertirse en una auténtica especialidad.

Todo ello ha redundado en la efectividad y la eficiencia de la colaboración interdisciplinar entre psiquiatras, psicólogos,especialistas médicos y enfermería, pero también en la decisiva investigación en el marco de las Neurociencias, lo que suma al proceso a neurólogos, bioquímicos, neurofisiologos o biólogos de acuerdo con los parámetros que facilitan el estudio integrado de la actividad cerebral. Esta casa común es la MPM, una idea más que una especialidad, pero también la MC y la PE, unas especialidades llenas de ideas.

Y de todo ello va el texto que comentamos. Pero no nos engañemos: no es un libro más que añadir a la larga lista de publicaciones especializadas; estamos ante un ejemplo diáfano de cómo la sencillez y la profundidad, cuando se unen en ciencia,dan como respuesta la construcción de unos papeles elegantes, sabios y fundamentalmente útiles.Porque Calderón y González apuestan sobretodo por la utilización de los conocimientos vertidos en sus 390 páginas, por el uso práctico que los lectores potenciales puedan revertir en su práctica clínica, sin obviar que la exactitud de los datos permitan estimular plausibles investigaciones y proveer de artilugios docentes.

La estructura del libro es de una gran precisión: todos los capítulos se inician con los puntos clave a debatir y aclarar, están dotados de una excelente iconografía y permiten conclusiones que ordenan perfectamente la información Así, el dedicado a la psicofarmacología define con diligencia la correlación necesaria entre diversos pasos anamnésicos que orientan la prescripción farmacológica y las condiciones – diana para la dosificación y formulación “juiciosas” Estrategias para el manejo de reacciones adversas, perfiles farmacocinéticos clasificados por fármacos y comentarios sobre interacciones con modelos de titulación son ejemplares en claridad propositiva. El autor-Ricardo Correa,coordinador del Servicio de Psiquiatría de la Clínica Santa María De Santiago de Chile- es un sensacional docente y perfila aún más su magnifica aportación con el abordaje de cuatro situaciones clínicas especiales de especial interés :la suicidalidad,la agitación en pacientes con componente respiratorio,la astenia secundaria a enfermedades oncológicas y el dolor crónico . Nada nos es escatimado: justo está lo que nos secuestran tantos supuestos manuales prácticos: la titulación fármaco a fármaco,los más recomendados, los que han demostrado mayor evidencia y las precauciones que debemos considerar.

Con un arranque tan luminoso no se lo pone fácil al capítulo de Psicología de la Salud que, a nuestro modo de ver, adolece de exceso de síntesis y no tiene en cuenta las nuevas posibilidades de tercera generación que han demostrado eficacia, como el mindfulness o las metacognitivas, entre otras Las autoras muestran exceso de displicencia al limitarse a enumerar las técnicas sin entrar en ningún tipo de detalles, lo cual no obvia que dan claves para que el,potencial lector se estimule en buscar bibliografía ampliatoria. Muy bien resuelto el capítulo de riesgo suicida por parte de Catalán e Inzunza, de la Pontificia, dos mujeres psiquiatras que nos guían con lucidez por los diversos pasos del manejo y la prevención

Franco y de Pablo, dos veteranos en el manejo del delirium nos proponen desde la Universidad de Tarragona, algoritmos, mediciones y perspectivas que son proseguidos por el propio González y su colaboradora Marcela Carrasco, con la concreción de medidas en los factores de riesgo en el cuadro, tanto no farmacológicas (fundamentalmente de organización conductual), como el conocimiento preciso de los factores de riesgo,incluidos los diversos fármacos. La exactitud de los consejos marca la terapia farmacológica. No por exhaustiva, que lo es, deja de ser certera la aportación germano- chilena (Schröeder y Toro) dedicada a los Trastornos cognitivos que podemos diagnosticar con la exactitud necesaria, gracias a las propuestas,tanto neurocognitivas como según sospecha de causa, como de imágen.

Lo que viene luego sigue a la perfección la tónica del libro: depresión, ansiedad, psicosis, los siempre imposibles trastornos somatomorfos a los que Caneo y Accatino diseccionan con tanto talento que casi los disgregan en un nicho de facilidad Admirable capítulo donde no faltan incluso las perlas para el manejo o la necesaria atención de los cambios DSM5. Una mayor concreción en los abordajes específicos y las asociaciones psicofarmacos-TCC se hubiera agradecido pero no empañan la bondad del escrito. Correcta aportación de Marcela Babbul y col. en Adicción, aunque alguna mención a otras drogas y a las adicciones comportamentales la hubiéramos agradecido; suponemos que el espacio con el que contaban no se lo ha permitido.

Los diversos cuadros con los que se establecen programas de Enlace ocupan el resto del manual. Y lo hacen con concreción plenamente satisfactoria: no faltan los imprescindibles factores psicosocialesy/ o de personalidad en la cardiología (Calderón), aunque hubiéramos agradecido un apunte sobre la estructura del programa. Todos sabemos que la oncología es la especialidad que mayor atención recibe en los programas de enlace; el capítulo del británico Mitchell responde con brillantez a las expectativa.

La perinatalidad, y concretamente la depresión, es abordada por el experimentado equipo del Clínico de Barcelona que lidera Lluïsa García – Esteve, a quién debemos la validación española del imprescindible EPDS. Excelente y más que suficiente revisión, en la que nada sobra, pero con una resolución demasiado rápida de los tratamientos : notamos a faltar una tabla de riesgo- beneficio y la opinión sobre otras opciones que no sean los ISRS o los triciclicos. Interesante la aportación psicosocial y la apuesta decidida sobre el enfoque multidisciplinar en los trastornos gastrointestinales ( Amanda Rodríguez), aunque expresamos nuestras dudas sobre la pretendida eficacia de la terapia psicodinámica .Revision intachable y casi excelsa del neuroenlace por parte de este gran “connaisseur” que es Luis Pintor, cordinador de la Unidad de Psiquiatría de Enlace del Clínico de Barcelona.

Lupus (Calderón y Massardo) y fibromialgia (Weiss) son prolegómenos algo sintéticos de un sensacional capítulo dedicado a la psicodermatologia que construyen Constanza Canneo y Sofía Ihle, del equipo Pontificio. Está todo pero destaca la capacidad de “síntesis exhaustiva” (/permítaseme el parafraseo) en la exposición de los tratamientos. Gran satisfacción con el capítulo dedicado a la EPOC ( un tema emergente en PE) en el que Repetto,González y Cortés nos ofrecen una bienvenida revisión de los diversos factores psicosociales, entre los cuales los imprescindibles autoeficacia y autogestión. Si de algo adolece este y otros libros de factura semejante, es de no abordar con conocimiento y convicción este tipo de modelos que clarifican la situación y permiten una mejor comprensión y abordaje – combinado o no – terapéutico más específico de unas simbiosis nada simples como las que nos enfrentamos. Algo parecido podemos decir de las dimensiones de la personalidad, con escasísimas investigaciones en el panorama psicosomático y enlacista. Y no hablemos ya de correlaciones con constructos disposicionales, como el mismo de la auto aceptación, algo prácticamente inexistente.

Lo dicho no empaña la calidad de este libro – si lo dudáramos no le hubiéramos dedicado una Editorial- que concluye con dos capítulos dedicados al SIDA (Toro y Ceballos), este con una imprescindible tabla de interacciones entre terapias retro vírales y psicofarmacos; y a la olvidada PE en niños y adolescentes cada vez más necesaria, por el impacto emocional de la hospitalización,pero también por la correlación con patologías psiquiátricas con comorbilidad médica. Sugerente final en el que vuelve a intervenir con acierto Carla Inzunza.

Gabriela Mistral (1887-1957) la primera Nobel chilena decía que la experiencia era un billete de lotería comprado después del sorteo, lo que le hacía dudar de ella . No hubiese sido tan incrédula si hubiese conocido la labor de los compatriotas que han plasmado precisamente una experiencia que no se basa en la suerte sino en un trabajo concienzudo pero también con las dosis de curiosidad y atrevimiento que son propias de cualquier científico. …Una consecuencia es este libro que marca un hito en nuestro ámbito porque sus autores han hecho suyos la combinación de acción y sueños necesaria para extraer de la experiencia el mayor tesoro de vida, como lo es conseguir descifrar cual es el marco teórico en el que se mueven los procesos que identifican el sufrimiento humano a fin de aliviarlo. En ello estamos.

Psicosom. psiquiatr. 2017;(1)3:3-7.